lunes, 17 de agosto de 2009

Pasión sin riesgo


“Pasión sin riesgo” Electrografía de Luis Makianich, 2009.
Safe Creative #0908184245753
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Electra siente el deseo de amar intensamente, pero su instinto la aferra a sus temores; su educación la ha llevado a mantener su virtud intacta y su conducta intachable habla a las claras de su madurez, para una joven de sólo veinticuatro años de edad.


Sus más íntimas amigas han estado reprobando su actitud respecto a su sexualidad en forma constante y ella siente que en lo más profundo de su ser, algo ha quedado inconcluso, aunque aún no ha dado el primer paso para un cambio en su vida, es consciente que su temor es tan intenso que jamás se atreverá.









Hoy recibió una carta muy particular, con un sobre color habano y en el remitente un sugestivo logotipo que contiene la imagen de una pareja entrelazada con la forma de un corazón y “Virtual Passion Studio” como el nombre de la organización. Electra abre el sobre con cuidado y descubre una invitación muy bien presentada con una tarjeta de crédito pre-pagado a su nombre para ser utilizada en el establecimiento, con una inscripción que dice:” válido hasta el 12 de septiembre del presente año, RSVP”. Le llama la atención que esa es precisamente la fecha de su vigesimoquinto cumpleaños. Mira la nota por ambos lados y no encuentra ninguna referencia que le indicase el tipo de servicio que ofrece la supuesta compañía más sólo puede hallar un número telefónico y un código que seguramente le servirá para ser atendida y que reza:”Afrodita”. En ese preciso instante suena el teléfono y decide dejar la tarjeta y la invitación sobre una mesa ratona del living para atender la llamada.
-“¿Hola…?”-le dice al auricular, mientras su expresión cambia de intrigada a una sonrisa y continúa…”no Patricia, no me fue tan bien con Marcelo, como de costumbre”, (su sonrisa comienza a desdibujarse mientras recibe el regaño de su amiga)-“Es que no tolero que luego de una noche genial, todos los hombres pretendan la misma cosa…” mientras Electra escucha lo que Patricia tiene que decirle se ofusca y le contesta bruscamente:-”Ya estoy cansada que todas ustedes pretendan que piense distinto al respecto” y corta la comunicación abruptamente mientras se arroja en un sillón desconsolada. Mira hacia la mesa en la que dejó el sobre y se levanta para tomarlo de nuevo, lo abre y levanta el auricular del teléfono para discar el número indicado en la invitación. Luego pronuncia el código:”Afrodita”, y espera ansiosa…Hasta que una voz en el aparato hace que ella conteste con nerviosismo: -”jueves 8 de septiembre…dieciséis horas”; espera un tono, anota una dirección en su agenda y cuelga.
Hoy es el día. Un taxi la trajo hasta aquí y está parada en la puerta del edificio en cuestión; una torre frente a la bahía, con un aspecto de alta tecnología coronado con un sobrio cartel de acero que dice:”Virtual tech”. Ya en el mostrador de seguridad del hall, el encargado le pregunta:-” ¿a qué compañía se dirige?”
-“A Virtual Passion Studio”
-“Piso trigésimo sexto “- le indica el recepcionista.
Ella atraviesa el gran hall de múltiple altura hasta la isla de ascensores, sin dejar de apreciar cada detalle del sofisticado edificio. Ya en el piso treinta y seis, una joven empleada ataviada elegante la recibe y le indica que la siga, mientras comienza a caminar por los amplios pasillos del piso. Electra, que aún no sabe exactamente a qué ha venido, intenta averiguar con la joven guía:-“¿Esta compañía se dedica exactamente a qué?”
-“Proveemos un servicio de estimulación virtual”
-“¿Estimulación? ¿Qué tipo de estimulación?” repregunta aún más desconcertada.
-“Creo que va a ser mejor que le explique el Dr. Cosmo, que es quién la va a atender” (Dice esto último mientras abre la puerta del consultorio donde se encuentra el especialista, que inmediatamente le extiende la mano a Electra, que ahora se encuentra completamente asustada y con visible nerviosismo).
-“Yo soy el Dr. Cosmo, y comprendo que se encuentre nerviosa por ser su primera vez”.
-“¿Primera vez de qué?- dice mientras toma la mano del doctor, quién aprovecha su mano para llevarla hasta unos sillones que se encuentran en la habitación.
-“Póngase cómoda y tranquilícese, que Usted no va a hacer aquí algo que no desee”.
Electra se sienta con las manos sobre sus rodillas y los ojos bien abiertos esperando la explicación que la atormenta desde el día que recibió su invitación. Luego de una pausa que el Dr. Cosmo hizo mientras traía unos extraños instrumentos hasta la mesita ubicada frente al sillón en el que se sentó ella, él toma asiento a su lado, con una pequeña linterna en su mano y empieza a revisar sus ojos uno a uno, al cabo de lo cual le dice:-“ahora no me queda ninguna duda…” (Hace una larga pausa mientras Electra se pone más tensa aún) y continúa:”Sus ojos… son realmente hermosos” (estallando en una carcajada que termina de descolocar a la joven, quién se echa hacia atrás).”Discúlpeme, concluye el doctor, es que no pude contenerme al ver lo intrigada que se encuentra, pero tranquilícese que ya mismo le voy a contestar todas sus dudas.”
-“En realidad no se para que vine, y además no creo que necesite un médico”
-“Ni yo soy uno”, dice el Dr. Cosmo, “mi doctorado es en sociología” (haciendo todos los instrumentos médicos a un lado). Y continúa:” Y yo sé exactamente para que vino”.
-“¿Si...?”-dice interesada.
-“Usted tiene un problema para relacionarse con los hombres y espera que esta compañía le ayude a solucionarlo”.
-“¡Yo no tengo problemas para relacionarme con los hombres!”-dice ofuscada mientras toma su bolso y se levanta apresuradamente.
-“Lo sé, pero cálmese…Usted es una joven muy hermosa y no debe tener ningún tipo de problemas para relacionarse con ellos, sólo que su cuerpo interfiere con sus verdaderos deseos”. Electra no entiende muy bien lo que el doctor quiso decir, pero su curiosidad basta para darle una segunda oportunidad de convencerla.-“Por favor, si es tan amable de seguirme”-dice el doctor, mientras la induce con un ademán de dirigirse hacia otra habitación donde hay equipo médico sofisticado, incluyendo una especie de tomógrafo vertical.
-“Pensé que dijo que usted no era médico…sin embargo todo este equipo pareciera ser…”
-“En efecto, (la interrumpe) lo es, aunque el uso que le damos aquí es diferente”.
-“No comprendo…”
-“Como sociólogo he estudiado el comportamiento de las personas por muchos años, y descubrí, que en esencia todos reaccionamos de la misma forma ante determinadas circunstancias, solo que las características de nuestro físico interfieren con nuestras decisiones cuando se encuentran con el físico de un ser del sexo opuesto”. El Dr. Cosmo se acerca al Tomógrafo y le hace un gesto a Electra para que se acerque a él. “Si me permite hacerle una demostración, lo comprenderá mejor…por favor, colóquese aquí, sobre esta plataforma”.
-“¿Aquí?”- dice la joven un poco incrédula aunque se para en ella.
-“Exacto…y no se preocupe, que no corre ningún riesgo, ni siquiera debe cerrar los ojos”, mientras enciende el aparato que la escanea de arriba hacia abajo y en una pantalla se puede ver el cuerpo desnudo de Electra, pese a que ella se encuentra vestida, provocando que se ruborice ante el Dr. Cosmo que mira hacia el aparato con una mirada inexpresiva y profesional, lo que tranquiliza un poco a la muchacha. Simultáneamente al escaneo, otras pantallas en los equipos adyacentes arrojan una cantidad de datos, aparentemente relacionados con los impulsos de rubor que emite Electra, lo que el doctor analiza haciendo algunos gestos de conformidad a los resultados. –“Como puede ver, junto con un equipo interdisciplinario de científicos, hemos adaptado esta tecnología para poder reproducir todas las condicionantes físicas que un cuerpo puede transmitirle a la mente que lo habita y así poder analizar las reacciones que se presentan cuando entran en relación con otro ser, en este caso del sexo opuesto”.
-“O sea que estoy aquí como un conejillo de Indias, para que ustedes puedan aprehender más sobre la gente…”
-“No, porque eso ya lo hicimos…ahora lo que hacemos es darle a la gente la oportunidad de experimentar en un cuerpo virtual lo que su propio cuerpo no le permite, por las trabas que le pone su mente, por su cultura, su educación y su raciocinio, que actúa en forma negativa respecto de su pasión”. El doctor deja de mirar los resultados en el tomógrafo y mira a Electra fijamente hasta decirle:”-¿Cree estar preparada…?”
Ella duda un poco pero su curiosidad puede más, por lo que contesta:”Tal vez…no sé… Sí”
-“Prosigamos entonces…Usted recibió una tarjeta de crédito pre pagado, ¿no es así?”
-“Si, aquí la tiene”-contesta mientras le extiende la mano con la tarjeta. El doctor la toma y la pasa por una ranura que la escanea en uno de los aparatos para luego invitar a la joven a sentarse en un sillón que se encuentra incorporado a una máquina, de la que sale un manojo de cables.
-“Siéntese aquí, por favor”-mientras le devuelve la tarjeta de crédito. Ella hace lo que el doctor le sugiere en tanto éste llama a su secretaria para que comience a conectarla al aparato, empezando por colocarle una especie de casco en la cabeza, unos lentes especiales y unos guantes, para luego hacer unas pruebas con el equipo, que provoca en Electra una serie de cosquilleos por todo el cuerpo.
-“¿Esa sensación es normal?”, pregunta ella.
-“Es perfectamente normal” (dice la asistente), -“por favor no se mueva y quédese tranquila que el doctor y yo la estaremos monitoreando desde otra habitación, para no interferir con sus reacciones”. Al salir la joven asistente y el doctor se atenúan las luces de la recámara lentamente hasta oscurecer el cuarto completamente.
Una esfera de luz empieza a configurarse en la habitación a través de los lentes tridimensionales, y descubre que aunque mueva la cabeza, esta permanece en el mismo lugar, centrada en su visión. La esfera empieza a transformarse en una habitación y se amplía de modo que la incluye a ella misma en la escena, pudiendo verse desnuda desde afuera de su cuerpo, aunque cuando el holograma se desplaza, ella siente la presión del piso en sus pies, así como la diferencia de texturas y temperaturas entre la alfombra y el mosaico cuando ella camina por el cuarto. Es una sensación extraña y agradable a la vez, poder sentir lo que la figura siente pero no tener injerencia en los movimientos que ella realiza; como si su mente no comandara sus propios movimientos y se comportara como una autómata. Su doble de cuerpo hace un reconocimiento por el lugar, tocando, oliendo y mirando en todas direcciones, como si quisiera establecer los parámetros para que Electra se adueñara del espacio, y fundamentalmente de su nuevo cuerpo, aunque ahora no le pertenece. Una leyenda en la base de los cristales del lente perturba un poco su realidad virtual:
-“Fin de fase uno. Cargando fase dos”.
Se reconfigura el lente cambiando la distancia focal, de modo que ella queda fuera de la escena, y ahora su visión coincide con los ojos de la modelo, percibiendo sus movimientos en su propio cuerpo, no sólo en sus pies, sino en toda ella, como si de repente hubiera tomado el control de ella misma, pero no sabría cómo hacerlo, ya que su mente sólo es capaz de percibir lo que su cuerpo siente, sin embargo la señal parece ser en una sola dirección, porque ella no posee ningún control.
“Fase dos finalizada…Comenzar”.
Desde su nuevo cuerpo, Electra mira a través del ventanal la hermosa imagen de la bahía desde el piso treinta y seis, hasta que un sonido se escucha dentro de la habitación. La imagen gira buscando su origen y una de las paredes parece desmaterializarse, ampliando el espacio hacia el cuarto contiguo, donde se encuentra la figura de un hombre joven sentado en el suelo, de espaldas, mirando hacia los ventanales y totalmente desnudo. Electra siente en todo su cuerpo el impacto de la situación, y pretende esconderse del sujeto, pero su cuerpo parece tener vida propia y permanece inmóvil. Su visión se enfoca en el holograma del joven y empieza a acercársele lentamente. Electra siente su respiración muy fuerte y por un instante no sabe distinguir si se trata de la suya o la de su doble. Empieza a sentir el perfume natural del hombre, el que le resulta familiar y poco a poco éste empieza a levantarse del suelo, girando lentamente hasta quedar parado de frente a ella.
-“¿Marcelo?”-se pregunta a sí misma, aunque en voz alta y sin embargo consiente que su imagen no lo dijo, ya que no se escuchó en la escena.
-“Electra…aquí estamos por fin” levantando su mano para acariciarle el pelo y su mejilla, lo que la hizo estremecer, y horrorizarse por la situación, que no puede dominar. Ella intenta alejarse de él, pero su espalda choca contra el respaldo del sillón de la sala de intervenciones que la sostiene, y gradualmente la presión de su espalda se siente cada vez menos que las caricias de Marcelo, sin comprender quién está regulando la intensidad de sus sensaciones, si la máquina o ella misma, que lentamente parece ir cediendo a sus más íntimos deseos.
Marcelo se aproxima a ella hasta posicionar su cuerpo imperceptiblemente cerca y la besa, despertando infinitas percepciones de cada una de las partes de su cuerpo sobre las de él, y en ese momento lo abraza aceptando lo irreversible de la situación.
-“Lo lamentamos, el saldo de su tarjeta de crédito pre pagada se ha agotado…Por favor, introduzca otra tarjeta…”- dice la máquina dejando impresa en pantalla la última escena vivida y encendiendo las luces de la sala de controles donde se encuentra Electra, quién se desconecta todos los cables bruscamente, arroja el casco y los lentes de realidad virtual sobre el sillón y se decide a salir del salón, aún con los guantes puestos, cuando entra el Dr. Cosmo tratando de calmarla. Ella se quita los guantes y se los arroja en la cara gritándole:
-“¡Ustedes son unos abusadores!... ¡Este procedimiento es prácticamente una violación!”
-“¡Por favor, señorita, cálmese! –Dice el doctor-“Nuestra compañía obró bajo la solicitud de su prometido, quien nos pidió que mantengamos todo en secreto, ya que era un obsequio sorpresa por su cumpleaños”.
-“¿Mi prometido? ¿Y quién certificó eso? ¡Tendrán que vérselas con mi abogado!”Contesta ofuscada mientras se dirige a los ascensores.
Ya en la calle, La joven llama un taxi, cuando detrás de ella sale Marcelo e intenta disculparse:- “Electra, por favor perdóname, no pensé que te lo tomarías a mal…” Cuando se detiene un auto de alquiler y Electra entra en él, casi ignorando a Marcelo, que se introduce en el auto atrás de ella.
-“No debiste hacerlo sin mi consentimiento”-dice ella cuando el taxista se da vuelta para observarlos esperando que terminen de discutir. Ella lo mira y luego le dice a Marcelo:-“Ya basta, terminemos con esto…” Mientras Marcelo cierra la puerta del automóvil y el conductor les pregunta:
-“bien… ¿A dónde los llevo?
Electra mira muy enojada a su compañero y le dice:
-“¿Tu casa o la mía?”


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