sábado 18 de septiembre de 2010

Intrusión



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Portada: "Salto eléctrico", Pintura digital de Luis Makianich

Sinopsis Argumental:

Iván Carvis, un profesor universitario que ha sufrido un trágico accidente dejándolo inmovilizado de la cintura para abajo, desarrolla una investigación en el campo de la neurología que le permite insertar hologramas digitales dentro del cerebro de una persona, emulando recuerdos artificiales; avalado por la universidad, un grupo empresario pretende utilizar sus investigaciones en el campo de la pornografía virtual. Al descubrir sus ocultas intensiones decide retirarse del proyecto, aunque continúa con la investigación en forma autónoma, lo que le permite monitorear la mente de su esposa y volver a sentir estímulos sexuales cuando ella sostiene relaciones extramaritales con sus amantes. La universidad por su parte sigue en contacto con los empresarios y contrata nuevos científicos que continúen con el proyecto, ahora con la intención de manipular a la población, insertándoles hologramas que dirigen su voluntad hacia sus propias expectativas electorales.

sábado 21 de agosto de 2010

Amor Sustentable


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Sinopsis
Una organización decrecentista realiza un experimento bioeconómico fundando una comunidad en una isla de Croacia, que se desarrolla bajo los preceptos de la sustentabilidad, estableciendo nuevas reglas de convivencia y promoviendo la libertad individual en el seno de una gran familia, con la finalidad de salvar al planeta de su destrucción, producto del crecimiento descontrolado.
Julián es el primer inmigrante que llega a la Isla a establecerse, luego de su divorcio y la pérdida de su empleo como columnista en un diario de Buenos Aires, invitado por su prima Lucía, que vive desde hace unos años con su esposo y dos pequeños hijos nacidos allí.
La organización de esa comunidad, basada en el concepto del decrecimiento como sistema socioeconómico propicia una vida sencilla, sin bienes de consumo para lo cual, la clave de su funcionamiento radica en mantener la densidad de población por debajo de los estándares de la huella ecológica, es decir inferior a 1.8 Ha/Habitante, por lo que el control natal es una de sus consignas, aunque como la libertad individual es la principal premisa del sistema, se promulgan leyes que auspician la libertad sexual con una particular Lotería de Inseminación Programada, para lograr sus objetivos.

miércoles 14 de julio de 2010

Acuñado Indeleble

“Acuñado”, Electrografía de Luis Makianich, 2010.


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Jacinto Robles siempre se preguntaba qué era lo que lo motivaba a escribir; a plasmar en un pedazo de papel lo primero que le venía a la mente; a transgredir con su imaginación lo que usualmente fuese una verdad indiscutible con el simple objeto de refutarla. Su naturaleza lo puso en la vereda de enfrente de cualquier discusión, sin importar el tema ni el motivo que lo impulsase a confrontarlo, siempre solía encontrar un punto de vista diferente que lo avalara en sus argumentos e indefectiblemente pretendía salir victorioso aún cuando el resultado terminase dañando sus verdaderos intereses. Generó mecanismos de defensa para cualquier controversia a tal punto que llegó a considerárselo “El rey de la polémica”, aunque ese mote sonara un tanto a sorna según su propia apreciación.
Hoy Jacinto se ha distanciado de sus amistades y se encuentra recluido en una pequeña embarcación, que lo aisla de las contiendas verbales y lo mantiene a salvo de sus propias sentencias y frases acuñadas por su espíritu de contradecir la realidad que lo abruma. El ha comprobado que escribir es como mantener una discusión consigo mismo, y por lo tanto no existe la posibilidad de salir herido; de hecho, al desarrollar ambos lados del diálogo, siempre está a tiempo de cambiar de bando, como en una partida solitaria de ajedrez, donde uno siempre gana.
Cada vez pone proa a un diferente puerto que le de el punto de partida para un nuevo viaje hacia lo desconocido, y así poder descubrir un nuevo mundo de historias y sucesos; de conflictos y soluciones que lo ayuden a vivir en carne propia cada evento como si fuese propio, pero desde cada diferente ángulo, donde sufrir y gozar se dan la mano a sabiendas que de todos modos, la historia terminará cuando él lo decida, con solo cerrar la tapa de su ordenador portatil.
En todo este tiempo, descubrió un único conflicto que no pudo resolver…El haber acuñado en su alma el vacío que le provoca haber vivido una vida imaginaria, de la que quedan algunos vestigios en el interior de su computadora, pero ningún vívido recuerdo dentro de su corazón.

martes 13 de julio de 2010

La Rosa Cautiva

"La Rosa Cautiva" Pintura Digital de Luis Makianich, 2010

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Los ojos de Rolando recorren aleatoriamente las portadas en el escaparate de una tienda de libros usados. Su reflejo en la vitrina le devuelve una expresión temerosa, como si supiera que encontraría algún ejemplar que le dañase el alma. Junta un poco de coraje y se interna en el local a paso esquivo y con la mirada huidiza, pasando su mano por los lomos como si quisiera palpar el borde de los títulos en alfabeto Braille; escoge un volumen al azar y lo extrae del estante con la seguridad que le confiere su intuición, hasta abrirlo en la primera página, casi sin hojear el nombre en la tapa. Unas pocas palabras escritas con lapicera, a modo de dedicatoria enmarcan una rosa seca que alguien olvidó por años, provocando que la tinta se oxidase, haciéndola casi imperceptible al bajo contraste con el amarillento papel; sin embargo, a los ojos de Rolando, el color de la rosa pasa abruptamente del ocre al rojo, impulsándolo a voltear la página y sumergirse en el texto que le de la luz necesaria para enterarse del ardiente romance que envolviera esa furtiva dedicatoria. Avanza una pocas hojas adelante hasta descubrir que hay algo discordante con lo que su imaginación le adelantara, y decide volver al principio, cuando descubre que el color de la rosa ha tomado un tono más pálido, hasta que el blanco le inunda el iris de tristeza, y acude a las últimas páginas como intentando descubrir de un vistazo un indicio que le dé un poco de tranquilidad, pero no lo logra; él sabe que en ese párrafo manuscrito está la clave de tal atrapante historia y retorna a él para descifrarla. Ahora el color amarillo del óxido en la tinta le confirma que una historia de celos ha puesto fin al atormentado amor que se encuentra cautivo entre dos hojas de un libro; en la perpetuidad que le confiere estar encarcelado en un ejemplar olvidado.
Sumamente angustiado, Rolando deja caer el volumen sobre una pila de libros que parecen burlarse de él, no solo por haberse conmovido con tal trágico romance, sino por no haber aprendido nunca a leer.

viernes 9 de julio de 2010

Autorretrato


"Autorretrato" Pintura Digital de Luis Makianich, 2010

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Siempre creí que con solo ver la cara de la gente, uno podría conocer lo esencial de su persona; que las huellas en su cutis eran señales de vida que podrían leerse como en un viejo papiro y en sus ojos, estaría la clave para penetrar en su conciencia y aprender todo lo referente a su reputación, aún sin hablar una sola palabra con ella. Con estas premisas anduve altivo por mi vida sabiéndome un conocedor de la cualidad humana. Sin temor a equivocarme taladré en la superficie del rostro de mis amigos y enemigos, mis amores y desamores hasta convencerme de sus cualidades, las que pretendí asociar a las mías en un juego de simbiosis y desaires, avenencias y discordias, las que incorporé a mis hábitos sociales cuando la providencia me convidó a asimilarlas.
Como en un conjuro aterrador, hoy me encontré con el único rostro en este mundo que resultara impermeable a mi visión introspectiva…Me refiero a mi propia fisonomía. Luego de años de evitar la vista franca sobre el espejo, siempre empañado por las circunstancias que atenuasen mi semblante, o el ánimo inmerso en una mirada que opacase la imagen, hoy me he encontrado con un perfecto extraño, quien me observa desde el interior del cristal con la obvia intención de conocer mis debilidades; con esquivo aire intelectual pretende obstaculizar mi defensa provocando gestos en mi propia cara que evadan toda conclusión anticipada, para avanzar en una retrospectiva soñada, o simplemente establecer cuál será el perfil del combate que defina la faz más propicia de mi rostro, donde se establecerá el campo de batalla.
Cada arruga en sus pómulos sugiere la fatiga del músculo que generó una sonrisa o un gesto amargo a lo largo de una vida, así como aquel destello en el iris configura una estrella que ha seguido eternamente en busca de algún sueño nunca cristalizado, y que ahora parece opacarse a la luz de esta pasmosa realidad, donde el dibujo de su semblante me devuelve hecho trizas, como un paño humedecido por el sudor de su frente.
Ya desnudo de inquietudes, mi contendiente clama por su propia suerte desafiándome a liberarlo de mi semblante, entrecerrando los ojos a la luz de los recuerdos, hasta que nuestras pestañas tamizan las experiencias pasadas por el filtro de una ajetreada memoria, donde la juventud declama asiendo la bandera de la felicidad, y clavando el asta en el pecho de mi conciencia, que sangra su alegría sobre mis párpados, obligándome a cerrarlos definitivamente, hasta alcanzar otro sueño… que me permita vestir un nuevo aire en el ceño de mi incipiente vejez.

lunes 5 de julio de 2010

Yo Cadáver

"Éxodo", Pintura Digital de Luis Makianich, 2010

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Contrariamente a lo que hubiese deseado, finalmente morí. No es que menosprecie este funesto estado ni mucho menos, lejos de aborrecerlo yo diría que hasta pudiera haber estado peor; de hecho, aún soy consciente de mi propio fallecimiento, así como años antes de esto me he ido acostumbrando al griseado de mi cabello y hasta a mi digna calvicie; el no mucho menos solemne abdomen como a la majestuosa papada y el avance riguroso de mi arrugado cutis me fue motivando a sobrellevar una honorable vejez. Luego de estos paulatinos adversos acontecimientos, he llegado a establecer una filosofía del infortunio, que me ha llevado a sobrellevar mi nefasto ser por la senda del optimismo póstumo. No pretendo tener una muerte dichosa ni un desenlace aciago para justificar mi adversidad, sino por el contrario, creo que he conseguido a lo largo de todo este tiempo el luctuoso legado de la sabiduría; aquella que se consigue con las experiencias de vida e incluso, (ahora lo sé) con la posibilidad de poder funestar mi propia suerte. Si, ya sé, qué de mis órganos en descomposición y mi esqueleto tieso con mis desgarrados músculos asiéndose a algunos de mis huesos… Bueno, viéndolo desde esta perspectiva, no me quedan tan mal como mis primeras bolsas bajo los ojos o mi encorvada espina dorsal; en realidad hasta diría que me asientan bastante bien, considerando el infortunio que he tenido que sobrellevar durante mi agonía. Mas ahora solo se me ocurre pensar en mi futuro, para alejarme de esa amenaza de extinción que yergue sobre mis huesos.
Nunca acepté la derrota ni lo haré ahora, que he conseguido salir adelante tras mi fallecimiento, lo que me indica que no fue el final sino solo un escalón en el proceso, e indefectiblemente mi expiración me conduce a un nuevo estado de las cosas que auguran un desenlace positivo. Quisiera creer que tantos años de dolor y sufrimiento, de amor y desencuentros, no fueron en vano y tras ese pesar solo me queda suponer que mi muerte no es más que una nueva forma de agasajar mi vida; un reencuentro con mis emociones y mis sentimientos; la pasión hecha carne en la transformación del polvo al polvo, de las cenizas a las partículas, aunque el procedimiento fuese realizado por esos gusanos que degluten lo que queda de mi cuerpo para convertirlo en parte de su infinito cósmico; aquel que nos espera avasallando nuestras esperanzas con sus póstumas promesas de vida eterna.