viernes, 24 de julio de 2009

Voraz

“Voraz” Electrografía de Luis Makianich, 2009.

Safe Creative #0907244166847

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Emilia lleva un diario invertido de su vida, no porque se cuestione sino para afirmar la corrección de sus actos. Su naturaleza analítica le confiere la pausa necesaria para una existencia tranquila en lo que a la toma de decisiones se refiere. No obstante su fortaleza de espíritu, ella siente la necesidad de asegurarse en cada encrucijada, llevando un libro de las alternativas posibles a los juicios tomados y desarrollando sus eventuales consecuencias.

Cada noche al acostarse, se deleita releyendo sus aventuras imaginarias al comprobar que Roberta, (su personaje) sufre tormentosas vicisitudes que la hacen visiblemente infeliz, lo que realza la calidad de su propia vida, por contraposición. El relato cuenta sobre su incapacidad de mantener un trabajo estable, sus relaciones afectivas cerca de ella y su economía balanceada, en tanto que en su real existencia se conforta en una estancia agradable, trabajando desde su computadora y relacionándose con todo un mundo virtual, que la halaga y complace conforme su ideal de vida.

Luego de la acostumbrada lectura, cierra su diario al mismo tiempo que sus párpados, y se queda dormida, cuando comienza su verdadera historia…la de sus sueños. Allí Emilia se transforma en Roberta y vive una vida liberada y hermosa, sin traspiés ni complicaciones pese a lo arriesgado de sus actos, tirando por la borda todas sus ataduras, desafiando al infortunio y amando por doquier, sin prejuicio del dolor emergente. Cada día ella escribe el diario de la vida de Roberta que la Emilia de sus sueños borra de inmediato devorando el recuerdo de lo sucedido en las tierras de Morfeo y en las mañanas, sus ojos abren a la de todos los días, calma y prudente en su mundo ordenado de melancolía.

Estos tres personajes creados por su propio ser, su consciencia y su inconsciente mantienen en equilibrio sus emociones que remoja cada día en el lago de sus recuerdos confundiéndolos en uno solo e indivisible.

No importa cuán calmo parece estar, el universo reniega de ese estado y tarde o temprano algún elemento provoca el desequilibrio que mantiene al cosmos en constante movimiento. Definitivamente, el mundo de Emilia se ha detenido y una pausa en su último sueño le indica que algo importante cambiará su vida para siempre. Un simple llamado a su puerta desata la tormenta y ella está a punto de abrirle paso sencillamente contestando.

El timbre la despertó abruptamente en la noche y aún algo confundida se coloca el salto de cama y se abalanza por las escaleras hacia el conmutador para ver en la pantalla quien llama. Un joven esbelto espera en el porche de entrada dándole la espalda a la cámara y esperando ser atendido. Emilia se inquieta un poco, ya que nadie antes ha venido a su casa, que es como un templo a su soledad y que ella atesora como la esencia de su tranquila vida. Al fin su curiosidad pudo más, y pregunta por el altavoz: -“¿A quién busca?”

El joven, quien se ha alejado un poco del portero visor para observar el hermoso paisaje del lago, se voltea y acerca rápidamente hacia él contestando:-“¿Tu eres Roberta?”

Emilia, que todavía se encuentra un poco aturdida por su último sueño, y visiblemente atraída por su visitante no tomó en cuenta por quién éste había preguntado y dice con voz un poco insegura:-“s…si, ¿quién me busca?...”

El joven contesta con un marcado acento extranjero: -“Soy Mark, nos conocimos hace un tiempo por Internet. Viajo desde Austria hasta Puerto Deseado por cuestiones de trabajo, y decidí venir a visitarte…espero no importunarte”.

Este incidente provoca una revolución en la cabeza de Emilia, que estalla en una erupción de preguntas sin aparente respuesta según su lógica analítica, provocando una interrupción en la comunicación con el visitante que se prolonga mucho más de lo debido. -¿Cómo supo de Roberta… y quién le dio su dirección? E impulsando sus graves temores, -¿qué tan peligroso puede ser permitirle el acceso a un desconocido?, -¿Qué tan seguro es este sitio, en el medio de la noche y de nada? Pero además estimulando sus más íntimas dudas… ¿Cómo será ser Roberta por una noche, fuera de su diario, y fuera de sus sueños…?

Emilia quita el dedo del botón del altavoz en el portero eléctrico, se acomoda el salto de cama, alisa su pelo y con una expresión voraz, desbloquea el pestillo de la puerta.


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