sábado, 31 de octubre de 2009

Fantasmas


“Phantom” Electrografía de Luis Makianich, 2009.
Safe Creative #0910314803849
.................................................
Un sorbo de mis propios fantasmas es la medicina que prescribo para mis años de soledad. Contenida por el cristal de mis desvelos, la dorada bebida se infiltra en mi ascendiendo por mis fosas nasales hasta tomar su puesto de avanzada en las colinas de mis recuerdos de vida y desde allí, poner en marcha su plan de desembarco hasta tomar por completo la cabeza de playa, en una oleada de melancolía que sacude mis emociones hasta arrancarme el desconsuelo de las entrañas y vertirlo nuevamente en el vaso de whisky, rellenándolo hasta completar mis desvaríos; turbando mi visón en el fragor de la batalla y ausentándome por un tiempo, dejando abandonada mi alma a su propia suerte.
Allí está ella de nuevo, flotando entre mis pensamientos; conformando mi atmósfera con su grácil cuerpo desnudo bailando a mi alrededor; acariciando mi sien con sus cabellos cobrizos escondiendo su persistente mirar y su cínica sonrisa; ostentando la osadía de estar aquí donde debería estar su ausencia; manipulando mis ideas con mi pelo entre sus dedos, mientras me duermo en su pecho, aunque ni en ese sueño pueda acabar por deshacerme de ella. Sin embargo ya no ronda en mi su lujuria misteriosa ni sus ardides de engaño; como tampoco encuentro angustiante recordar su mórbida fascinación por hacer de mis amigos sus amantes, a escondidas de sus prejuicios y a la vista de mi celosa mirada. Mi embriaguez deriva en la encrucijada de saberme amado por su rebeldía o sufrir el dolor que su espíritu me impone solo con acecharme desde su oscuridad nudista, emplazando su belleza en todo punto al que dirijo la mirada, como la condena de venerarla, más que un castigo por haberla matado.

sábado, 17 de octubre de 2009

Bocetos



“Boceto de acción” Electrografía de Luis Makianich, 2009
Safe Creative #0910184696572
...................................................
Carla se siente su propia sombra y desde ahí observa cómo su cuerpo es ignorado por el mundo. Su andar describe una línea en el suelo que le pertenece y controla con la mirada baja de su complexión ausente. Su vestimenta gris intenta relacionar su forma con su sombra para sentir el peso de su anonimato en las plantas de sus pies, donde su vida se transmite a su alma. Allí ella siente el peso de su insignificancia, que contrasta con el brillo de la mañana reflejado en la vidriera de una tienda, donde ve pasar su vida de costado, como si no le perteneciera. Revisa los diseños en oferta, que se encuentran en el piso del escaparate, por no mirar de frente al maniquí que ostenta toda su gala en un vestido azul, y que la observa orgullosa desde su ilusión de marquesina. Temerosa de su propia presencia, empieza a andar hacia la puerta del negocio, cuando desde el interior una empleada la mira con desdén, haciendo que ella volviera sobre sus pasos, presa de su intimidación, cuando se topa de frente con una extraña mujer, quedándose parada ante ella con su débil estampa, congelada en su perturbación. La señora le sonríe y Carla por primera vez descubre que está viva y esboza también una sonrisa.
-“Gloria…”- dice la dama extendiéndole una tarjeta personal - ¿y tú eres…?
-“Carla…”-contesta con timidez elevando los ojos del piso lentamente hasta rozar su mirada, para luego devolverlos a su lugar.
-“¿Me preguntaba si te gustaría posar para mi taller de dibujo…?”-Insiste la mujer aún con la tarjeta en su mano extendida, mientras Carla la toma y la lleva hacia abajo hasta interceptar su propia vista, que permanece descendente.
-“La belleza del cuerpo…arte y grafito”-dice la tarjeta y la dama continúa diciendo:
-“La paga es buena…por solo unas pocas horas a la semana”.
Carla Hace un leve movimiento de cabeza para mirarla y guardando la tarjeta en su bolso le dice:-“Tal vez…” para luego seguir su camino, cuando la mujer le grita a la distancia:
-“Te espero esta tarde, como a las tres…”
Carla se encuentra avasallada por esta nueva oportunidad de emerger de su mundo oculto, pero también piensa que tal vez aquella señora la escogió por su falta de presencia, lo que posiblemente sería algún tipo de atractivo para un artista; no obstante su curiosidad empieza a germinar en su cabeza y aparece un atisbo de luz en sus ojos que seguramente obrará a favor de acudir a la cita.
Aquí está ella, de pie frente a la puerta de roble de una antigua mansión de Palermo Viejo, sin señas de ninguna especie de ser un taller de dibujo, pero bajo el timbre, un diminuto cartel reza: -“No suena…entre hasta el primer piso, gracias”
El portón está abierto e inmediatamente las escaleras de mármol envejecido la invitan a subir apoyándose en una muy trabajada boiserie, y esta vez, con la cabeza apuntando hacia arriba, donde la espera…quien sabe qué.
Una vez allí, un recibidor hexagonal da a tres puertas muy altas con vidrios unidos con plomo, a través de las cuales pueden verse algunos atriles y gente pintando o dibujando modelos vivos, con sus cuerpos desnudos bañados por una suave luz cenital, proveniente de sendas cúpulas vidriadas emplazadas sobre cada recinto. Su intuición o tal vez su timidez, la inclinan por entrar en la habitación con menos artistas, donde aún no hay un modelo. Gloria la ve atravesar la puerta, e inmediatamente se acerca a ella y la abraza en forma muy aparatosa, diciendo:
-“Preciosa…! Me alegra mucho que hayas venido y tan puntual, porque aquí la gente se pone muy nerviosa con la espera”
Carla afloja un poco su tenso rostro y esboza una tímida sonrisa en tanto Gloria la toma del brazo y la lleva hacia el centro del salón para presentarla a los artistas que ya se encuentran ubicados en torno a la tarima central, constituida por algunos bloques de madera donde se sienta o recuesta el modelo. Mientras la anfitriona hace las presentaciones, Carla mantiene la cabeza baja, haciendo una tenue reverencia ocular ante cada nombre en los labios de Gloria.
-“Abril…Donato…Edgardo…Zulema y Renzo” –Concluye mientras le alcanza a Carla una bata diciéndole:-“Toma, quítate toda la ropa tras ese biombo, y ponte esto”.
Ella toma el quimono, y se dirige a cambiarse con el paso inseguro que la describe y da un rápido vistazo al grupo un poco antes de ocultarse tras la mampara. Su blusa… sus polleras… sus medias, aparecen una a una colgadas del bastidor hasta que Carla asoma remisamente vestida con la túnica, hasta que Gloria decide ir en socorro a llevarla hasta el tablado e inducirla a sentarse sobre el armazón de madera, ahora cubierto con un paño color ciruela.
-“Veo que es tu primera vez”-Le dice a lo que ella responde con un leve movimiento de cabeza. –“Te sugiero que dejes caer la túnica cuando estés lista y solo sé tu misma…”-continúa diciendo:-“Esto no es una sesión de fotografía, aquí tenemos otros tiempos, y tu eres quien decide cómo son…puedes estar sentada…recostada…caminar o bailar…estar callada o hablar, si así lo deseas, y ellos sacarán lo que necesitan de ti para su obra”. Ahora, Gloria percibe en el rostro de Carla un poco más de soltura, y es cuando suavemente la mira a los ojos, y tiernamente le retira la bata de los hombros, dejando ver parte de su busto mientras le dice;-“Tu eres la dueña de tu belleza, y solo a ti te corresponde decidir cuándo es el momento de compartirla…” y se aleja despacio caminando hacia atrás como admirando su cuerpo, y para no romper el encantamiento.
La luz baja cálidamente desde la claraboya sobre los hombros de Clara y ella siente que ha cedido un primer paso hacia lo desconocido que ya no podrá desandar. Su cuerpo empequeñecido aún más por su vergüenza, parece recibir mucha más luz que el resto de los presentes, de tal modo que ella se siente encandilada y desamparada ante el reflector de las miradas ajenas, indefensa y frágil, aunque curiosa y atrevida por primera vez.
Abril, que se encuentra frente a ella, empieza a bocetar su cabeza y ella siente cómo sus ojos intentan penetrar en su mente, lo que seguramente no logrará en esta instancia por su renuencia a ser descubierta; no obstante, realiza algunos cuantos óvalos concéntricos, como para establecer un límite entre el papel y el grafito; luego hace lo propio con sus ojos pero le resultan impenetrables, y decide continuar hacia abajo, con su boca, el cuello, sus hombros… Clara percibe esto siguiendo la trayectoria del lápiz, y luego de un instante…ella suelta su túnica dejando todo su pecho al descubierto. Abril acaricia su busto con el grafito esfumando con sus dedos su voluptuosidad, haciendo que Carla desvíe la mirada hacia otro lugar, donde se encuentra Donato, que en ese momento está dándole forma a sus pechos con un trozo de carboncillo sobre un lienzo. Ella nota que sus pezones se resisten a su voluntad y cobran vida propia, por lo que decide pararse abruptamente, y en ese mismo instante, todo su físico yergue desnudo bajo la espléndida luz del cielo, que la encandila con su gloria. Levanta su mano hasta su cabeza para intentar cubrir el resplandor y por fin descubre que su cuerpo se ha desprendido de su sombra, aunque aún no le pertenece. Gira sobre sí misma para buscar a los otros artistas y en cada movimiento, descubre cómo su sombra proyectada dibuja su esbeltez con el color de su deseo pintado en la cara. Poco a poco la vida le vuelve a su rostro y ese chispear en sus ojos le indican que ya es tiempo, y decide caminar entre los atriles, para observarse desde afuera de su propio ser, desde la vista de todos ellos. Que Abril haya podido completar su mirada le indica que al fin fue liberada y su cuerpo todo, está dispuesto a permitirle entrar y bailar juntos hasta que la luz se extingue.
Carla baja las escaleras ataviada de nuevo con su blusa y su falda grises, pero el color en sus pómulos y la soltura de su andar, nos muestra que ella ha abandonado su sombra, y ahora viaja en su cuerpo, adelante y recostada en sus pechos, a cielo abierto y con el viento jugando en su pelo. Se detiene en aquella tienda y mira de frente al vestido azul en el maniquí del escaparate, descubre a la vendedora con su vista y se dirige a ella con la decisión que la acompañará siempre, tomada de la mano.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Ciclotimia


“Ciclotimia” Electrografía de Luis Makianich, 2009.
Safe Creative #0910154687760
................................................
Cuando desposé a María Silvia, no imaginé que debería lidiar también con María, Silvia y Sil. Todas ellas se me presentaron a partir de nuestra noche de bodas y naturalmente no pude negarme. Ellas siempre supieron de mi aversión al matrimonio a partir de mis evasivas suscitadas en cada conversación durante nuestro noviazgo y yo pensé, que mis diferentes estados de ánimo se mimetizarían en un único humor, cuando estabilizáramos nuestra relación. María Silvia me cautivó desde un principio con su ingenuidad, convirtiéndome en el gran maestro que nunca fui. Ella le dio a mi vida un propósito y éste se convirtió en la motivación que nos llevó a ser cónyuges, pero mis ansias de libertad, despertaron en María esa furia desenfrenada que me ató a sus decisiones, eliminando lo poco de hombre que me quedaba en ese entonces. Podría haber huido de sus dominios, pero Silvia me asustó aún más, cuando me amarró a nuestra cama para impedir que lo hiciera, y ayudada por María y María Silvia me mantuvieron secuestrado en nuestros aposentos hasta que la fatiga pudo conmigo. Al despertar en la mañana, sentí que su poder sobre mí había llegado al extremo de someter mi autoestima y sucumbí ante su atroz castigo… Fue entonces cuando entró Sil en la recámara, con su visión incandescente y su expresión devastadora de sensualidad. Sin dejar de mirarme se dirigió hasta la cama y desató mis manos una a una mientras Silvia y María hicieron lo propio con las ataduras de mis tobillos. En ese momento podría haberme escapado, pero Sil me tenía hipnotizado con su avasalladora mirada y bajo el dintel de la puerta, vi a María Silvia acercándose lentamente, con su andar cohibido y el rubor en su rostro, en tanto Sil se acercó a ella y se fundió en su hermoso cuerpo aportándole su sensualidad, María y Silvia abordaron ese tren de erotismo hasta que por fin, María Silvia… Toda ella se acostó sobre mí, y me enamoró definitivamente.
Después de veinte años de ser esposos, hemos descubierto que nuestra unión ha sido perfecta…Yo con mi ciclotimia y ellas con su esquizofrenia.

martes, 13 de octubre de 2009

Ilusión rupestre


"Pintura rupestre" Electrografía de Luis Makianich, 2009.
Safe Creative #0910144683185
..................................................
Desde que los hongos empezaron a devorar el cielo, la humanidad entera se dispersó aleatoriamente, como si correr fuera una forma de escaparle a la muerte. En poco tiempo solo quedamos unos pocos grupos de desconocidos intentando ocultarse de la radiación a como dé lugar. El nuestro vino a parar a la montaña, y con el temor a cuestas irrumpimos en la entrada de una mina abandonada de cobre, con una expresión definida por el agotamiento y la presunción de haber encontrado nuestro último hogar.
Ya en el interior de la cueva, sus paredes continúan reflejando los flashes cobrizos de las explosiones, empujándonos hacia la oscuridad, como si ésta nos diera la tranquilidad necesaria para reacomodar nuestras ideas.
A medida que nos internamos, algunas voces de descontento empiezan a pronunciarse, ocultas en el anonimato que nos confiere la oscuridad.
-“¿Qué esperamos que nos suceda aquí?” –Dice una mujer muy alterada, mientras el horrible sonido exterior se extingue lentamente, a medida que caminamos hacia adentro, obrando de tranquilizante en todos nosotros, lo que provoca que mantengamos el silencio por un largo rato, como un preciado tesoro, aunque en nuestros cráneos continúan rebotando estas últimas palabras intentando que alguno de nosotros las conteste.
Súbitamente una luz azul ilumina al grupo, lo que me sobresalta hasta comprender que se trata de un teléfono celular que alguien abrió para poder ver a su alrededor. Algunos gritos acompañan al evento hasta que todo vuelve al callado entorno que hemos creado, con la salvedad que ahora podemos ver tenuemente nuestros rostros asustados, convocándonos a intentar calmarnos. Nuestros ojos parecen acomodarse a la nueva atmósfera lumínica y puedo ver a una chiquilla asustada junto a su madre y decido tratar de apaciguar su temor, acariciando su cabecita, lo que me produce un estado de tranquilidad al ver su expresión de aceptación, como si ella intentara tranquilizarme a mí.
-“¿Vieron eso?”- Dice la niña señalando una pared rocosa que parece moverse a la luz del celular. Pareciera que una figura rupestre brotara desde los pliegues de la roca en el reflejo lumínico provocado por el aparato. Todos nos quedamos viendo la aparición con cierto interés, como si tratáramos de olvidar la verdadera razón por la que estamos aquí.
-“Son dos carneros luchando”-Dice un joven desde la penumbra que enciende la luz de otro Teléfono, provocando que otras paredes se iluminen y generen nuevas ilusiones ópticas en las rocas de cobre.
-“Aquí puedo ver un bisonte dorado”- dice otro niño sin poder contener su alegría.
-“¿Donde?-Pregunta alguien más.
-“Aquí… ¿ves?”-Contesta el niño dibujando con su dedo en la roca.
Muchos de los adultos cuestionan estas visiones pero otros deciden encender sus teléfonos celulares para provocar más imágenes en las paredes que los niños recorren con los ojos chispeantes y sonrisas dibujadas en sus rostros hasta que todo el auditorio se convierte en una fiesta de color, abrumándonos de energía hasta que nos quedamos dormidos, borrachos de luz, sobre la plácida textura de las rocas, que nos cobijan hasta el fin de nuestro sueño… y de nuestro mundo, del que solo quedan vestigios emplazados en las paredes… Nuestra pintura rupestre.

viernes, 9 de octubre de 2009

Sirena


"Sirena" Electrografia de Luis Makianich, 2009.
Safe Creative #0910104665800
...............................................
Al atardecer el mar se confabula con el cielo ocultándome el horizonte y tendiéndome una trampa. El canto de las gaviotas enardece el rojo amainar del sol que se oculta cómplice de su picardía. Llevo un tiempo navegando sin rumbo por no arribar a puerto y encontrarme con mi oscura realidad, aquella que me volvió un ermitaño en mi propia melancolía. La vida en tierra ya no me atrae desde que mi espíritu se enfadó conmigo y me abandonó a mi suerte, naufragando en las costas de mi empecinamiento, al buscar un alma gemela de inmortal belleza y voluptuosidad esquiva de mis pretensiones. Su encantamiento acaricia la celestial voz que desde la oscuridad de mi alma canta un ritual de muerte sobre mi tenue vida, que la escucha suspendida entre cielo y agua, volviéndose tan etérea como su melodía, para infiltrarse en la musa que la inspira y así pertenecerle como el aire al viento, viajando con ella por siempre, en el arrullo de su canto de sirena.

domingo, 4 de octubre de 2009

Teoría de la involución


"Acosada-revertida" by Luis Makianich
Safe Creative #0910044628484
................................................
El hombre, autoproclamado ”Rey de la creación”, debido a que posee la primacía de la razón, (razón por la cual puede permitirse adjudicarse a sí mismo el mérito de razonar) posee también debido a ella, la herramienta para cuestionar esta verdad y sumergirse en el océano de la duda. Tal vez el absurdo sea el mecanismo favorito de quienes nos instauramos como críticos de lo absoluto, pero una vez que nos aventuramos a navegar en él, sentimos que la duda es nuestro medio líquido y las certezas de la tierra firme son menos claras cuando más nos alejamos de la orilla.
Unas horas después, cuando el horizonte es circular y ya no una línea recta, comprendemos que nuestra perspectiva obtusa es la razón principal por la que nuestro razonamiento flaquea. Es entonces cuando observamos que cuando la verdad no es exacta, lo más probable es que sea totalmente falsa.
Decidimos entonces dar un manotazo al timón y virar 180 grados, como una forma de aproximarnos rápidamente a la verdad, si es eso lo que finalmente estamos buscando. Cuando hablamos de buscar, nos referimos a la búsqueda por excelencia, la que tal vez nos de la pauta que nos muestre hacia donde debe apuntar nuestra brújula, y cuando ya estamos a punto de hacernos la pregunta que ponga proa al desenlace…se presenta la tormenta, que desbarata todos nuestros planes dejándonos a la deriva.
Luego del naufragio, nos encontramos en la isla solitaria de nuestro razonamiento y ahora despojados de toda herramienta mundana, llámense verdades absolutas de nuestro mundo, que ahora pierden todo valor. Nos remitimos a lo inmediato, procurándonos alimento y albergue, y en un principio nos comportamos como animales… Entonces asoma el primer indicio de humanidad… Si, la razón.
-¿Será posible que ante una emergencia se manifieste primero la intuición antes que nuestro raciocinio?
-¿Habrá alguna relación entre nuestros estímulos irracionales y nuestras necesidades espirituales?
-Cuando nos comportamos como animales… ¿Equivocamos el camino?
En medio de este delirio, cuando nos sentimos afiebrados por las dudas revoloteando en nuestra cabeza, pueden surgir nuevas certezas que nos alejen aún más de la tierra firme de nuestro conocimiento. Nos preguntamos si el resto de los seres vivos, aquellos que no poseen nuestro bien tan preciado, no lo habrán superado en alguna instancia de su evolución. También pensamos que el pensamiento de la humanidad se desarrolló casi completamente analizando y hasta imitando el esplendor de la naturaleza, como el vuelo de los pájaros con los aviones, los peces con los barcos, etcétera.
Es entonces cuando esa idea atroz nos inunda y no podemos resistir el deseo de expresar lo primero que nos viene a la mente.
Si todas las especies de la naturaleza se comportan en forma perfecta para lo que fueros creadas, y no poseen nuestro don del razonamiento… ¿No será que están en un escalón superior de la evolución?
Si el hombre necesita esforzarse por varias generaciones para perfeccionar lo que le fue dado usando su razonamiento, y lograr lo que los animales poseen en última instancia: La verdad absoluta… ¿Puede considerarse el ser más evolucionado?
El hecho de que se crea que el hombre es la última especie en aparecer sobre la tierra… ¿No explicaría su falta de desarrollo?
-¿No será que cada uno de los animales ya pasó por su instancia racional y la búsqueda de la verdad absoluta, y una vez hallada perdió esa habilidad del raciocinio, dada su caducidad por ya no serle útil?
………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Conclusiones:
Observemos el estado de la evolución humana hasta el momento.
Los adelantos científicos en los últimos tiempos han sido tan avasallantes que bien podríamos decir que se auspicia una aproximación a la verdad mucho más cercana a lo que pudo haber estado en los últimos diez años.
Los avances en la informática y en las telecomunicaciones, hacen que el conocimiento se globalice, provocando que el hombre común disponga de la verdad como cualquier otro ser humano.
Y lo que considero más importante en este razonamiento:
El indicio más grande que nos muestra que el hombre está acercándose más y más a la verdad absoluta, es que su comportamiento actual se está alejando de su humanidad y se mimetiza con la cruda verdad animal.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Diva


“Amatista” Electrografía de Luis Makianich, 2009
Safe Creative #0908024191134

“Según la mitología griega, Dioniso, dios del vino y el desenfreno, pretendía a una doncella llamada Amethystos, la cual deseaba permanecer casta. La diosa Artemisa escuchó sus plegarias, y transformó a la mujer en una roca blanca. Dioniso, humillado, vertió vino sobre la roca a modo de disculpa, tiñendo así de púrpura los cristales…”
...............................................................

Su cuerpo resplandece ante las miradas ávidas de la sensualidad de sus movimientos, contorneando la música y el destello de las luces en una apasionada danza, que describe su obscura belleza en un ardiente anhelo de poseerla. Sus caderas los sumergen en un frenético rito a la lujuria, suspendiendo sus cuerpos en la ingrávida sala, frente al candente arco del escenario. La tensión del espectáculo mantiene la conexión entre el público y la diva que lanza miradas hiriendo de muerte a quien alcanza el influjo de esos latigazos. Los púrpuras cristales que conforman su cuerpo transmiten un halo de desesperanza en el espectador abrumado por sus desvaríos que emergen del brillo de sus fantasías y cuando las luces se apagan y la música calla, surge una ilusión en el aire, que como un alma en pena permanece en sus retinas hasta que el sueño se duerme.
Al caer el telón. Amatista se quita su traje de cuarzos y se interna en un mundo de reclusión. Su pensamiento cambia de efervescente a calmo en ese mismo instante se apaga su luz; su expresión endurece y sus ansias se opacan como si las miradas de los espectadores alimentaran su alma. Ella evita el contacto con cualquier persona porque fuera de escena es como un fantasma, que flota en el aire del obscuro escenario, esperando las luces que reaviven el fuego que duerme en las tablas y el crepitar del aplauso descansando en la sala.
Una noche, el sonido de un tímido golpe en la puerta preguntó por su musa que estaba dormida y una voz grave y dulce se escuchó tras el roble despertando la música de aquel sueño en su pecho, que latía más fuerte en su camerino, provocando que el traje que estaba colgado brillara de nuevo fuera de su cuerpo. Se encontraba desnuda, sin su hermosa armadura que la protegiera de ese amor intruso, que robase su anhelo de seguir siendo diva, con un ramo de rosas que como una espada asestara en su pecho con su galanteo. Al abrirse la puerta, ella estaba ahí parada sin su traje de luces pero aún así brillaba, y él se quedó atónito ante tan sutil belleza que agachó la cabeza y se arrodilló ante ella, sucumbiendo su gesto a un renunciamiento, abatido por ella que de cuerpo presente lo asestó con la daga, de sus ojos ausentes.
Amatista está sola frente al espejo de luces que la admira y contempla vestida con su piel obscura, que se ilumina a sí misma con la mirada perdida en un sueño imposible para su casta vida. Ella se debe a su esencia de mujer de teatro y está comprometida con su propia virtud, que la vuelve una estrella solitaria alentando la existencia de miles de cuerpos obscuros que viven de la luz que le brinda la diva.
Han pasado mil años en su calendario divino, y su piel ya no es tersa ni baila sobre las tablas, aunque sus ojos se internan en viejas fotografías que reviven la historia de la fiel heroína, su fantasma aún persiste en la quietud del teatro, iluminando a sus fieles entre acto y acto.
free counters